En contra de la corriente

 Mientras pintaba, mi Mayath me daba mil y un razones para tomarle fotos. AlasdeOrquidea

Mientras pintaba, mi Mayath me daba mil y un razones para tomarle fotos. AlasdeOrquidea

Me di a la tarea de pintar un mueble que Juanca construyó desde hacía unas tres semanas. Le tenía un poco de desidia a la tarea pues sabía que me tomaría paciencia y varias horas. 

Este mueble se construyó para la entrada de mi casa. Juanca hizo un trabajo precioso, pulido y deseaba corresponder con mucho detalle a la hora de terminarlo. 

Como siempre, hago este tipo de tareas que me resultan ciento por ciento meditativas, acompañada de mi cuaderno en donde voy  escribiendo todas las ideas que el proceso me va inspirando. 

¿Te ha pasado que te resistes a cambiar de estrategia en algunas instancias de tu vida?

Tenemos muchas formas y caminos para llegar al mismo lado. Es nuestra elección.

Puedes llegar a la Patagonia en carro o en avión. La diferencia se encuentra en la velocidad y la experiencia. 

La experiencia consiste en disfrutar el camino y aquí es en donde entra un poco la paradoja, pues en avión, posiblemente llegas más rápido pero también te pierdes de disfrutar muchos paisajes. 

Con esto quiero decir que, personalmente, he encontrado el gusto al carro, a veces a andar a pie... 

Antes experimentaba mi vida con demasiada prisa. Moría por llegar rápidamente a las metas que tenía por delante. Trabajaba intensamente en manifestar lo que quería pero me perdía de la manifestación en sí.

Con el tiempo, he aprendido que las metas son etéreas, parecen que están pero en realidad no son nada, son solo puntos de quiebre en el camino, pequeñas escalas de la vida. AlasdeOrquidea

Sin embargo, cuando viajas en tren, lo bello no es bajarte en la estación, por el contrario, es el camino, los parajes, lo romántico del sonido del tren, el entorno, la gente. 

Permitirte fluir auténticamente en este lento pero constante caminar, es la clave de la plenitud. Cuando intento ir en contra de mi propia corriente, me frustro.

Cabe decir que tu propia corriente, no necesariamente tiene que ser la corriente de los demás.

Cuando te entregas al fluir de otras corrientes, fluyes hacia la frustración, pues vas en contra de ti mismo. 

Así, me dejé llevar por el momento de pintar en el orden que yo quisiera, hacia donde la brocha me llevara, no importa si parecía desorganizado, era como lo estaba gozando, se sentía orgánico, natural y en momento presente absoluto. 

Aquí, ahora, en amor y compasión,

Anna Bolena