Sanando tu linaje femenino

 En la foto, la mano de mi abuela, la de mi madre y la mía. 

En la foto, la mano de mi abuela, la de mi madre y la mía. 

Cada que toco este tema, muchas mujeres levantan su manita. Parte del paquete kármico de ser mujer es sanar a la madre y a la abuela, es nuestro deber para expresar nuestro femenino creativamente y para sanar a la tierra.

Creo que la primera vez que escuché a una maestra decir que hay que sanar el femenino, quedé en las nubes, ¿eso con qué se come? y ¿qué exactamente tengo que sanar?

Sanas todo aquello en lo que juzgas o no estás de acuerdo con tu madre y/o tu abuela. Hay que ser claras en que no necesariamente te tienes que llevar mal con ellas para sanar determinados aspectos.

Pensemos en algo: la evolución humana va en friega, la comunicación nos abre nuevos caminos y va tumbando paradigmas. Imagina hace cuánto nació tu abuela y hace cuánto naciste tú. La verdad es que no es tanto de diferencia cuando tomas de parámetro la evolución mental que la humanidad experimenta todos los días. Sin embargo, el mundo que vivió tu abuela y el mundo que vives tú parecieran separados por galaxias. 

Así de fácil, algunas de nuestras abuelas no tuvieron un televisor en casa o sería un lujo, hoy en día, relativamente pocos años después, no solo todo el mundo tiene un televisor, sino que el internet vino a cambiarlo todo. Eso lo podemos traspolar a tantas situaciones que nos daremos cuenta que vivimos en mundos completamente diferentes.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es que la educación, la cultura etc... hace que vayamos pasando paradigmas o ideas establecidas a siguientes generaciones que por naturaleza van a querer romper con ello.

Los jóvenes siempre encontrarán la forma de llevar la contraria y hacernos enfadar, ¿o por qué creen que existe el reggetón? ¡Ja! 

El caso, volviendo a la seriedad del asunto, tenemos que entender que nuestras madres y abuelas hicieron lo que pudieron, con mucho menos información de la que hoy tenemos, ellas hicieron lo que estaba a su alcance, no solo material, sino emocional. 

Ahora, sí es verdad que algunas cosas nos pueden enojar o marcar de por vida: el abandono, la falta de tiempo, la falta de amor expresado, el compensar con dinero los momentos, abuso físico o verbal etc, pero esas cosas son exactamente las que, si no sanamos, se encargan de hacer que, paradójicamente, cometamos errores muy parecidos en nuestra propia vida de los que cometieron nuestras madres y abuelas. 

Ok. Ya entendí, ahora ¿cómo las sano?

Esto depende de tu específico caso. Yo hice de todo y esa mezcla de todo me ayudó a tener hoy en día la relación más sana y linda que nunca imaginé tener con mi mamá ¡y con mi abuela!

Yo puedo hablar de mi caso y de algunas experiencias que escucho de mujeres que me las comparten para su propia sanación y lo primero que creo firmemente que es lo que abre la puerta a la sanación es aceptar que tú tienes la responsabilidad de sanar a tu femenino en ti.

Te puedes quedar reflejando toda la vida en que tu matrimonio no funcionó porque las mujeres de tu familia todas se divorcian o que tu carrera no es prolífera porque tu mamá nunca te aplaudió lo que hacías, o que nunca eres suficiente para que tu madre se sienta orgullosa de ti, o que tu madre es muy crítica y por eso tienes inseguridades o que tu madre es muy dramática y te quiere mortificar o que te manipula con su salud. En fin, me puedo quedar aquí nombrando mil situaciones a sanar con nuestro femenino. 

Todas tienen algo en común: cuando eras pequeña, tu madre sí tenía la batuta, pero ahora que eres adulto tú la tienes y vivir con esos bloqueos de niñez culpando a tu madre y por ahí derecho a tu abuela por romper a tu mamá, solo opaca tu luz. 

Este escrito se me está yendo largo, pero es un tema extenso y leer hace bien para tu salud :) Así que en nombre de tu salud, sigo echando carreta. Fin del corte a comerciales. 

Uno de los ejercicios que comparto en Intuitive Writing es justamente para ayudarte en este proceso de sanación de tu linaje femenino. Es importante que sepas que la sanación del femenino no se logra con un ejercicio o con una conversación. 

Este proceso de vida que toda Diosa necesita hacer antes de conectar con justo eso: su Diosa interna, es un proceso que requiere de tiempo, dedicación, valentía, compasión y devoción. 

Yo tuve un hogar amoroso y sanar a mi madre y a mi abuela me tomó por lo menos dos años de trabajo intenso en mi femenino, de exploración profunda y de muchos ejercicios y experiencias que me ayudaban a ir más profundo.

Yo sané a mi abuela cuando ella ya se había ido y aunque la amé con locura siempre le reproché algunas cosas y hasta la culpé de situaciones en mi vida: claro, como mi abuela es de tal o cual forma, mi madre me crió de tal otra y por ende yo soy un fuckin´ big mess

Y resulta que todo eso que yo señalaba de mi abuela eran rasgos de su personalidad marcada por su propio linaje –que BTW es el mismo mío–  pero la esencia, el fondo, su energía, sus intenciones, su fuerza, eran luz porque son nuestros comportamientos humanos, basados en creencias etc, que nos hacen ser de tal o cual forma. Sin embargo, en esencia, somos luz y esa es la luz que tienes sí o sí que ver en tu madre y en tu abuela. Si no, tu propio bombillo no se prende. (Así funciona, no me lo inventé yo, don´t kill the messenger)

Me sorprendí mucho al darme cuenta de que yo tengo más cosas de mi abuela de lo que creía y no solo eso, esos aspectos que yo criticaba de mi abuela, los transformé en luz en mí y ahora, cuando recuerdo mismas situaciones en las que la juzgué, no tengo más que entendimiento y compasión. Ya no duelen. Eso es sanar. 

Y luego, me sorprendí más al darme cuenta de que soy el vivo retrato de mi madre en tantas cosas y lo que antes podría ser escándalo porque yo quería ser única e irrepetible y no parecerme ni a mi mamá, ahora lo honro y me regocijo en escuchar la voz de mi madre en mí, en ver los movimientos de mi madre en mí, pero lo mejor de todo, en darme cuenta que todo es cuestión de perspectiva porque lo que antes no me gustaba de ellas, hoy lo elevo y lo cargo como estandarte de alquimia familiar. 

Lo que sí sé es que mi historia tiene muchos más intringulis de los que aquí comparto, situaciones dolorosas, recuerdos punzantes que con tiempo y dedicación pero sobre todo con intención de sanarlas de verdad, fue que se fueron abriendo los caminos de la limpieza. 

Si estás comenzando este camino ¡bravo! ¡Eres una diosa valiente y te honro por eso! Necesitamos muchas más mujeres que sanen su femenino para que Pachamama pueda sanar por completo su femenino que somos nosotras y el femenino masculino (el lado femenino de ellos que por ahí ni empecemos porque no acabo nunca). 

Cuando nosotras sanamos, comenzamos a acompañar a la sanación alrededor, a nuestras familias, amigos y seguidores.

Te comparto este ejercicio para que te asista en este proceso y veas qué aperturas te trae y con ello encuentres el siguiente paso a dar. Ten confianza de que este es un proceso en el que se vive un paso a la vez, no dejes de ser curiosa, de investigar, de hablar con gente que sabe del tema y así, con intención y acción, se van abriendo los caminos. Te lo aseguro. 

Toma tu diario y una pluma y vas a escribirle una carta a tu abuela y/o tu madre. Esta es una carta en la que le vas a decir todo lo que piensas, en donde te vas a desahogar y vas a hablar todo eso que no está hablado, todo eso que no está dicho o lo que no has terminado decir de la forma en que lo sientes. 

Puedes reprochar, puedes enojarte, llorar, puedes hacer y sentirte como sea, para eso es ese espacio que has abierto de sanación. La sanación requiere sacar ideas, pensamientos y emociones que escondiste, que no expresaste. Por eso, cuando estas emociones se guardan, luego salen con más furia y dolor porque salen a expresar años de silencio. Permite que tus emociones se expresen como sea que estén en ese momento. No más silencio.

Puedes hacer solo una carta, puedes hacer una carta dirigida a ambas, puedes hacer una carta para cada una, haz lo que resuene con tu corazón. 

Al escribir esta carta va a llegar información. Es mágico, prepárate para ver cosas que no habías visto, para recordar cosas que tenías medio escondidas. Abrir esta caja debe hacerse con amor y cuidado y si crees que los recuerdos son demasiado dolorosos, entonces asístete de un terapeuta que te pueda acompañar y guiar en el camino. 

Sigue tu instinto.

Esta carta la puedes guardar o poner en tu altar. La puedes quemar, la puedes tirar. Eso no importa, a mi me gusta guardar todo porque es una especie de bitácora de mi sanación y me ayuda a ver mis avances y cómo van cambiando las percepciones. 

Para seguir haciendo trabajo con tu linaje, te recomiendo una terapia enfocada en esto, constelaciones, mucho contacto con la naturaleza, meditación, lecturas específicas etc. 

Si  tu intención es comenzar tu proceso de sanación, te aseguro que esta carta te abrirá el camino. Si ya te encuentras haciendo tu trabajo del femenino, este ejercicio también te ayuda a seguir ahondando en todo aquello que aún no has visto. 

Si tienes preguntas específicas o necesitas orientación de algún tipo, escríbeme. Con gusto te brindo mi ayuda en lo que te inquieta. 

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