Emociones como burbujas

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Mucho escuchamos sobre las emociones, pero poco sabemos sobre ellas, y es por eso que frecuentemente las confundimos con estados de ánimo.

Las emociones son múltiples y diminutas burbujas de memoria sensorial que se presentan en diferentes momentos de la vida, debido a la huella del pasado.

Un estado de ánimo es la felicidad, una emoción es la alegría, ¿comprendes la diferencia?

Las emociones son temporales, pueden venir e irse a menudo, pero duran lo que dura la efervescencia de esas burbujas de memoria sensorial. Un estado de ánimo es un estado continuo de momentos prolongados.

Otra capa de la cebolla del ser son las emociones. Éstas tienen un comportamiento involuntario y aparecen según las reminiscencias de lo que hemos vivido en nuestra experiencia de vida.

La mayoría de los seres humanos nos hemos vuelto expertos en ignorar, esconder y no expresar las emociones. Creemos que pasarán y que, por ello, podemos manejarlas.

Una emoción no expresada es una emoción atrapada en el cuerpo y estas emociones atrapadas tienen la capacidad de enfermarnos físicamente.

Verás, cuando experimentamos la efervescencia de determinadas emociones, éstas suben por nuestro sistema como burbujas. Es por eso que se siente como si se generaran en el estómago y subieran a la cabeza.

Recuerda un momento en el que te hayas sentido sumamente enojad@. Si te dejas llevar por tus emociones, explotas, dices cosas que llevas dentro, pero es muy posible que las digas de maneras inadecuadas.

Sin embargo, explotar y sacar lo que se siente internamente es una buena forma de liberar emociones. Si, en cambio, te tragas para ti esas emociones de rabia, se quedan divagando en tu sistema hasta instalarse en los diferentes órganos que las acogen y por donde se manifiestan en el plano físico; en el caso de un enojo, por ejemplo, el hígado.

Uno de los beneficios de conocer el comportamiento químico de las emociones es aprenderlas a manejar. Esto no quiere decir que las dejes de sentir o que no necesites expresarlas, por el contrario, significa que en carácter de observador puedes analizar de dónde vienen y darles libertad como sea, que es tu manera de sacarlas de tu sistema.

Cada uno tenemos diferentes formas de liberar las emociones. A veces son liberadas en un exabrupto, otra pueden ser habladas con la persona con quien las provocaste, escribirlas es también un buen método y otra forma poderosa es imaginando que tienes enfrente a la persona con quien te provocaste estas emociones y diciéndole, de la manera que consideres pertinente, absolutamente todo lo que sientes.

Tenemos personas en nuestra vida que no generan empatía con nuestras emociones y te tiran de loc@ porque sientes tal o cual cosa, para eso, el último ejercicio es bastante funcional.

Nadie es culpable de tus emociones, éstas son programas que se han ido formando según las diferentes experiencias a las que has estado expuest@ durante tu vida.

Por eso, tus emociones no son responsabilidad de nadie más que tuya. Nadie es capaz de provocarte emociones, tú eres quien te permites sentirlas en determinadas situaciones y quien tiene la responsabilidad de sanarlas.

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