La evolución de la espiritualidad

"Raíces profundas" Esta foto la tomé en Ventanillas, Oaxaca, me lleva a reflexionar ante la necesidad que tiene nuestro espíritu para generar raíces profundas. El tamaño exterior de un árbol es directamente proporcional al tamaño de sus raíces dentro de la tierra.  Foto. AlasdeOrquidea

Hay una frase con la que conecto de manera especial: “la religión te muestra el camino espiritual de alguien, la espiritualidad te lleva a experimentarlo tú mismo”.

No deseo ofender a nadie con mis preceptos, respeto profundamente las creencias de cada quien de la misma manera que, espero, sean respetadas las mías. Sin embargo, no quiero perder la oportunidad de presentarles mis ideas con las que intento inspirarlos a evolucionar.

Existen cuatro niveles de crecimiento espiritual: nivel egocéntrico, etnocéntrico, mundocéntrico y cosmocéntrico.

Las creencias egocéntricas incluyen el nivel más primario de evolución en donde el propio ser es el más importante.

El siguiente nivel de evolución son los etnocéntricos que se identifican con lo que concierne a un grupo sea familiar, nacional o lo que involucre cualquier religión, en donde siempre se trata de “nostros” contra “ellos”, siendo “nosotros” los que poseemos la verdad absoluta y “ellos” los que arderán en el infierno por no pensar como “nosotros”.

El nivel que sigue en la evolución de la conciencia son los que se centran en el mundo. Éstos se expanden hacia la raza humana en general, sin importar religión, raza, sexo o credo. Esta expansión ha llevado a la humanidad a acceder a más derechos individuales. No sólo los católicos o los judíos o los cristianos, los tienen, sino toda la humanidad.

Y el nivel de más alta evolución son los cosmocéntricos que se identifican, respetan y honran no sólo a la raza humana, sino todos los seres sensibles, visibles o invisibles.

El fundamento de toda religión se basa en dogmatizar historias tergiversadas por la humanidad con el paso de los años, lo que conlleva a una anulación de sus creyentes para tener una real experiencia espiritual, porque les enseñan que el único que tiene acceso a Dios es Jesús, o Mahoma, o Cristo o quien sea el maestro a quien, miles de años atrás, las masas decidieron seguir.

Eso es la religión, un grupo de personas que en el pasado conectaron con la experiencia espiritual de sabios maestros que pregonaban el amor y que, con el pasar del tiempo, se han visto modificadas según sus más humanos intereses.

En el camino, las doctrinas se fueron desviando hacia desdibujar a Dios y convertirlo en un ser vengativo y lleno de castigos hacia sus hijos. Castigos que tocaban hasta los más inocentes. El pecado original, una de las grandes injusticias que reza que un crío viene manchado de un pecado que no se sabe ni quién cometió.

La evolución de nuestra especie se aplica también en el plano espiritual. Cuando alguien decide hacerse responsable de su vida y no simplemente una víctima de un Dios que castiga y pone a prueba, la visión cambia, la experiencia de vida cambia, la profundidad llega; entonces, sólo entonces, se experimenta una espiritualidad expansiva que muestra el camino de un dios amoroso que vive con y desde nosotros.

El paso de los años ha corrompido las religiones, condenándolas a la pérdida de seguidores y, con ello, llevando a la humanidad a una evolución en la que muchos practican su religión de cuna por una mera tradición,  pero que se inclinan más hacia una espiritualidad libre de etiquetas y prejuicios.

Hoy es #ViernesdeMeditación y los quiero invitar a que escuchen lo que preparé para ustedes, inspirada en las palabras de la maestra Abraham Esther Hicks: www.alasdeorquidea.com/palabras-de-luz

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