Feliz Navidad en Cirilandia nevada

En estas fechas suelo ponerme un poco sentimental. Es la época en la que viajamos a las montañas en donde vive la familia y que nos conecta con la sensación de unidad que tanta falta hace en estos días de desolación mundial.

Este 2016 nos mostró una cara llena de cambios, de nuevos inicios que como toda plantita bebé, necesita riego, nutrientes, luz y mucho amor. Ahora terminamos este año y nos reunimos en familia como el oso se va a su cueva a hibernar. A mirar a  nuestro interior y hacer el compromiso de ser paz para dar sosiego al sufrimiento que todos experimentamos por el solo hecho de ser humanos.

Es con nuestros seres amados que retomamos lo que sucedió en el año y lo reflexionamos a punta de rituales, cada quien los suyos según su cultura, que hacen al corazón bailar de alegría, a la barriga crecer por la mesa llena y a los cachetes doler de tantas risas. A Dios gracias los que somos privilegiados que nos podemos reunir alrededor de un árbol, en calor de hogar, con una cama caliente y un chocolate espumoso.

Por los que no lo tienen, pido paz en su corazón. 

Mi familia que me adoptó tras mi matrimonio con el hombre más lindo del mundo ;) han sido una familia armoniosa, amorosa y sobretodo alegre, que me recuerda cada año que mantener el júbilo en el corazón es lo que sana las más profundas heridas. 

Lo que llena mi corazón son los rituales de amor que entre familia desarrollamos y que cada año son aderezo perfecto para el reconocimiento de un año que está por irse y que culmina de la mejor manera: rodeados de amor de la gente que más amamos en el mundo. 

Siento la lejanía de mi familia en México que se reúnen a sus propios rituales y que me llevan a extrañarlos con el alma, a los que veo y a los que no, para terminar este año, en la distancia que también se recapitula en la necesidad de crear más encuentros para compartir esta vida que decidimos encarnar juntos.

Entonces llega el sentimentalismo cuando comprendo que la vida nos marca caminos que debemos honrar, en algunos nos encontramos, en otros no, lo importante es tener la certeza en el corazón de que nos llevamos pegados al alma y de que nos invocamos con el puro pensamiento.

Te deseo unos días de recogimiento, de reflexión, de comprensión y compasión por tu proceso, de entendimiento por lo que vives y honra en cada una de tus decisiones con la certeza de que estas en tu estado de mayor perfección para aprender lo que debes aprender, para amarte más tal y como es tu expresión natural vital.

Te deseo más regalos de alma que objetos, más abrazos que juguetes, más amor que comida. Te deseo lágrimas orgullosas al abrazar a tus padres, sea su cuerpo o en el recuerdo. Te deseo aceptación por como termina este año, con quienes seguimos en este vagón y con los que se han bajado.

Te deseo oraciones profundas, de esas que resuenan con el alma, de esas que resignifican las creencias y no se quedan enganchadas en los juicios de lo que está bien o mal. Te deseo tolerancia por los demás, sobre todo por tu familia. Te deseo visión para entender los roles que todos venimos a representar en la vida de los otros.

Te deseo sensibilidad para amar profundamente y aceptar a tus padres, abuelos, hermanos, primos, tíos y amigos, pues son las personas que escogiste para este bello viaje de vida, ahora, aquí, en esta era, en la que TODOS, decidimos venir juntos para la evolución de nuestra alma y la de Gaia.

Los amo, gracias por seguirme, gracias por leerme, gracias por sus palabras de amor que recibo a diario en mi correo, gracias por los deseos que los siento desde el corazón en cada uno de sus comentarios.

Todos formamos parte de este espacio que creo todos los días con el deseo de servir en tu camino, de ser luz que guíe tus pasos para que llegues a la expresión más auténtica y bella de tu ser. Gracias por escogerme. Gracias infinitas.

Sobre todo te deseo luz para tu alma, evolución para tu Ser y confianza para sentir a cada momento ese calor que habita en la mitad de tu corazón y que habla de la chispa divina que eres que somos, porque todos somos uno.

Luz, amor y armonía,

Anna Bolena ∞ AlasdeOrquidea 

 

 

Ana Bolena Meléndez