Las dos sopas de la vida

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Sí, la vida no nos pone tres opciones, siempre son dos. Dos, porque al final del día, cuando de tomar una decisión se trata, cualquiera que sea, terminamos reduciéndonos a dos escenarios.

Así, la vida nos muestra que no sólo cuando de decisiones hablamos, sino en general, hay dos caminos para abordarla: la felicidad y la flagelación.Encontrar la felicidad dista de encontrar la forma de vivir la vida fácilmente. La vida es tan fácil como cada quien la quiera tomar. De repente puede ser más simple de lo que a primera vista puede parecer. Aunque nuestros sistemas y sociedades siempre se han empeñado por hacerla parecer compleja, llena de dolores, sacrificios y necesidades absurdas que sólo nos llevan por el camino de la insatisfacción.

Nos enganchamos en problemas que bien podríamos aceptar y sanar con el beneficio del tiempo, pero preferimos sumergirnos en las aguas turbias del agobio y nos dejamos ir. Ir, hasta allá en donde la depresión nos someta y nos podamos sentir un digno ser humano que sufre en la vida para darle algún tipo de sentido.

Vivir feliz está libre de dramas. Los seres humanos podemos caer en el drama fácilmente. Bien lo muestra el tipo de entretenimiento del que gozamos: la TV. Y me reduzco a eso porque no hay nada que nos llene más que el drama.

Nos encantan las historias en las que el drama es protagonista, nos llena de adrenalina y atiborra nuestras vivencias de intensidad. Sin embargo, eso sólo funciona en esa caja de colores que no falta en toda casa que se respete, pues en la vida real, entre menos drama más felicidad.

Los arrepentimientos no sirven de nada, mucho menos regresar al pasado a intentar cambiar algo que ya no hay caso. La vida pasa como tiene que pasar, así es, así que si de repente piensas que es que porque no hiciste tal o cual cosa o de tal o cual manera, pierdes tu tiempo queriendo descifrar por qué es que actuaste de tal o de cual forma.

Ya no importa. Así actuaste. Actuaste de la manera en que tenías que actuar para darle cabida a que la vida te enseñara lo que tenías que aprender.

Así es este camino, tenemos que aprender lecciones que más adelante comprenderemos qué carajos buscaba la vida al ponernos en esas situaciones. No hay de otra, o aprendemos o repetimos nuestras tonterías y así, entonces, lo que hacemos es perder el tiempo.

Por eso es que tenemos de dos sopas:  ir con la corriente de lo que este hermoso camino, que algunos llaman destino, nos quiere mostrar o ir en contra de él, en uno más pedregoso, en uno en el que nos mantengamos quejándonos del pasado que no fue tan perfecto como hoy creeríamos, y cultivando aún más pasados inconscientes que, en un futuro, sean perfectos para seguirnos quejando.

¡Ya, por amor a Dior! ¡Despertemos de una vez y démonos cuenta de que la vida es mucho más simple de lo que creemos! La vida es un cúmulo de experiencias que pasan porque sí, porque tenían que pasar y porque teníamos que vivirlas.

Las enfermedades, las pérdidas, los desamores, las traiciones, las personas que llegan a nuestra vida, son parte de un plan universal que tiene como único y exclusivo fin: enseñarnos. Es nuestra decisión si agarramos al camino por los pelos y nos hacemos responsables de nuestra propia vida o si la vivimos pensando que todo el universo conspira para causarnos infelicidades.

Así es la vida, nos cansamos de decirlo y aun así no nos definimos entre cuál sopa queremos.