Meditación guiada "Tu Mar Bravío"

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IMG_9373"No permitas que mares extraños le resten fuerza a tu mar interior"

Te recomiendo adoptar una postura cómoda pero que impida que tu cuerpo se quede dormido. Para ello, posición de loto con la espalda recta es muy funcional. Puedes recargar tu espalda contra una pared pero recuerda recargarte desde la cadera, así no arqueas tu columna provocándole incomodidad.

Otra buena postura es arrodillado y sentado sobre tus talones. Puedes poner una cobija doblada entre tus nalgas y los talones. Mantén la espalda recta.

Si te sientes cansado en alguna de estas posturas, siéntate derecho en una silla.

Pon tus brazos descansando sobre tu regazo o muslos. Puedes dejar tus palmas abiertas o juntar tu dedo índice con el pulgar suavemente.

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La respiración es fundamental cuando meditas. Al inhalar hazlo por la nariz, despacio, siente cómo tus pulmones se llenan de aire. Hazlo profundamente.

Pon la punta de tu lengua detrás de tus dientes frontales superiores. Cierra los ojos y con ellos cerrados, enfoca tu "vista" hacia tu tercer ojo que es el punto central de tu entrecejo.

Exhala e inhala sintiendo como el aire golpea en la parte posterior de tu paladar. Procura mantener tu atención en tu respiración. Si llegan pensamientos, vuelve a poner, sutilmente, tu atención en la respiración.

No te frustres si llegan muchos pensamientos. Es normal. Poco a poco, conforme practiques verás que podrás centrarte cada vez más en la respiración y con ello ir más profundo en tu práctica.

Meditar no es concentrarse en nada, ni poner la mente en blanco. Meditar es experimentar el momento presente en todo su esplendor.

Observa tu cuerpo, observa tus sensaciones, logra que tu respiración sea de la misma longitud a la entrada como a la salida. En ese puente en el que la inhalación termina y sucede la exhalación o viceversa, sostén por la misma longitud, tu respiración. Inhalas, llegas al fondo, sostienes el aire sin que sea incómodo, allí observar su cuerpo, lo sientes. Exhalas, sueltas todo el aire y vuelves a sostener la respiración, vacío, observa lo que ocasiona el vacío de oxígeno en tu cuerpo. Disfruta.

Namasté.