Mi joven viejo

IMG_6787Dicen que la vejez es sabia y ¡vaya que tengo buenos modelos a seguir! Sin embargo, en mi camino también me he encontrado con varios viejos que en el camino ignoraron a esa sabiduría con la que la vida los premió. Viejos que decidieron anquilosar su vida en un pasado y se olvidaron de hacer presente.

La vida no se acaba hasta que se acaba. La vida no depende de las fuerzas que se tengan sino de las que uno decida echar mano, la vida no es juventud, la vida es vida mientras se respire.

Por eso admiro al viejo más joven que tengo en mi vida. Porque su alma es fuerte y ello lo ha llevado a cultivar un cuerpo sano y fuerte. Porque su mente no se abandona, porque su mente sigue vigente cultivando presentes y dejando el pasado solamente como un anzuelo. Porque su presente mira al futuro, y porque en el futuro continúa construyendo más y más presentes.

Así quiero ser cuando esté vieja, porque ser viejo no es un insulto, porque decir que se es viejo debe de ser más que un honor, debe de ser una medalla que se cargue con honra que refleje respeto y admiración. Así quiero ser cuando sea vieja, quiero ser sabia y fuerte de espíritu, quiero mantener mi buen humor y quiero poder reírme de lo que la vejez le ha hecho a mi cuerpo, pero con esa misma medida quiero sentirme orgullosa de lo que le ha hecho a mi espíritu.

Quiero cultivar presentes y seguir soñando. Quiero cortar las flores de mis batallas aunque mi piel esté arrugada, quiero que la gente quiera estar conmigo y que en cada una de mis palabras encuentren impregnado mi pasado, más no me encuentren colgada en mis recuerdos.

Quiero poder tener vida, tanta vida que disfrute mi vejez, porque la vejez puede ser tan oscura como divina y a mi, la misma vida, me ha mostrado su divinidad.

Te amo, viejo mío, porque eres mi inspiración y mi estandarte, porque mis pasos pisan los tuyos sobre las huellas permanentes que has dejado en la arena, porque cada batalla que has luchado me la has dejado colgada en mi vitrina de ejemplos.

Aquí te espero.