Pensamientos Abstractos

Me he puesto a pensar que la vida se pasa en un ratico, que cuando uno menos se da cuenta la corriente lo ha llevado a parajes que nunca sospechó conocer. Los segundos se vuelven agua y los momentos quedan haciendo fila en la memoria para permanecer aislados durante un tiempo hasta desaparecer. El tiempo lo cura todo, dicen por ahí, y por trillado que suene no es más que la verdad, el cuerpo se acostumbra a nuevas cosas y la mente respira profundo, con cada exhalación salen los dolores y con cada inhalación la sangre se predispone a un destino insolente que amenaza con enloquecernos.Cada paso que tomamos tiene sus consecuencias, cada palabra dicha no tiene revés, una vez se expresa una idea se lastiman sentimientos, una vez se percibe algo no hay marcha atrás. La cabeza gira en un remolino de figuras abstractas que intentamos descifrar, que intentamos comprender más allá de la realidad. Esa realidad paralela que acosa nuestras vidas, esa vida que queremos vivir pero que no comulga con la que hiciste realidad, esa realidad que embelesa y con la que la conciencia convive, con la que la piel se acostumbra, con la que la mirada se pierde y la mente sueña... De qué sirve tanta realidad sin al fin y al cabo la vida se basa en sueños, en efímeros momentos que construimos en la memoria y que vivimos día a día en cada parpadear. Si la realidad es la que tocamos ¿cómo se llama en la que vivimos? ¿cómo se llama esa realidad que al cerrar los ojos se pinta de rosado y comienza a emitir sonidos, olores, sabores? ¿cómo se define cuando el alma se revuelca en el inconciente y crea castillos de naipes que se caen a la primera corriente de aire? Los miedos vuelven al pellejo, el terror a vivir directamente de lo que hemos huido, de lo que hemos rechazado por temor a nosotros mismos, por preferir cerrar los ojos y vivirlo sin tropiezos, por la comodidad de envolvernos en ese manto delgado que no percibe sufrimientos, por la delicia de construir la vida que realmente buscamos con ladrillos de deseo.