Sueño despierta con ayudarte

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Recuerdo cuando era pequeña y en el colegio me regañaban porque me iba al mundo de los sueños infantiles, sobre todo en clase de matemáticas.

En ese mundo fui desde rescatista de leones en África (no tengo idea por qué pensaba, en ese momento, que debía rescatarlos), hasta médica veterinaria para perros callejeros.

Conforme fui creciendo nunca dejé de soñar. Siempre he sido enamorada del amor y soñadora de profesión, es hasta hace poco que comprendo la importancia de esa capacidad poderosa de soñar y sentir y vivir con cada fibra de mi cuerpo lo que deseo ser.

Recuerdo claramente cómo a mi corta edad de diez años tuve una profunda conversación con mi amiga Debi. Ella se sentía celosa de que yo tuviera otra amiga y en mi manera infantil —muy sabia— de hacerla sentir mejor, le expliqué lo que para mí era la “celosidad”.

El resultado de mi profundo análisis ante tan terrible problema de “celosidad” fue que mi amiguita terminó entendiendo que mi amor por ella no se menguaba si tenía otra amiga, por el contrario, podríamos ser tres jugando en vez de dos y eso nos traería mayores beneficios como otro personaje en nuestra novela de la Barbie.

Cuando cumplí los 11 años formé en el patio trasero una escuelita de tres niños muy humildes, a quienes, con otra amiguita, enseñamos a leer, escribir y hasta unas cuantas palabras en inglés.

No les cuento esto porque sea presumida de mi pasado, era tan sólo una niña, sino porque yo misma me doy cuenta de que mi misión de vida siempre ha sido ayudar.

Desde niña soñé despierta con ayudar, pero más tarde el camino de mi adultez me puso de cara frente a mi faceta más ególatra. Me centré en mí, hasta ayudar se trataba de mí, entonces aprendí el color del fondo de la olla.

Fue en esa tremenda caída desde la punta de mi propio ego que entendí que tenía que cambiar y que debía volver a mis inicios cuando era esa niña que ayudaba sin pensar en nada más.

Por eso hoy quiero compartir con ustedes el nacimiento de un nuevo proyecto de ayuda incondicional para el cual estudio, me preparo y practico intensivamente.

Dentro de ese sueño se encuentran ustedes, mis muy entrañables Ciril@s, que han seguido mi camino, han mutado conmigo, me han visto madurar, me han visto caer, me han visto sufrir y también me han visto brillar en felicidad y plenitud.

Quiero hacerlos parte de esto y poner a su disposición la más profunda intención que viene desde esa pequeña Anna Bolena que sólo quiere dar lo mejor de ella para ayudar y, de esa manera, sanarse a sí misma, también.

Si te interesa ser parte de este proyecto del que no saldrán más que cosas positivas, amor, prosperidad, avance, brillo, luz y más amor, te invito a que me envíes un correo a annie@alasdeorquidea.com o me compartas por inboxde Facebook.com/GraciasPorConectar  la dirección de tu correo electrónico para que en poco tiempo estés recibiendo toda la información de esto grande que preparé pensando en ti.

No tengas miedo de ser más feliz.

Gracias por confiar en mí.

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