Roadtrip Miami - Austin

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Hace ya bastante tiempo, Juanca y yo teníamos la inquietud de irnos a algún lugar lejos de nuestra casa para experimentar vivir en otro lado un tiempito, escribir en lo que sea que estuviéramos haciendo, cambiar de aire para inventar nuevas historias que nos sigan permitiendo hacer lo que amamos: escribir.

El año pasado lo cerramos con la promesa de que para estas fechas estaríamos en algún tipo de travesía para pasar un par de meses [mínimo] en otro lado. No sabíamos bien a dónde aunque teníamos la idea de hacerlo hacia el West Coast [California, Oregon, Washington]

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Entonces comenzamos con la tarea de descubrir a dónde nos tenía deparado Edmundo [así le decimos nosotros de cariño a papá Universo]. Sabemos siempre que todo comienza con una idea pero que hacia donde vaya depende de tantas cosas, ya aprendimos a recibir y sin expectativa comenzamos nuestra búsqueda.

Edmundo, ¿qué onda? muéstranos el camino hacia donde está toda esa inspiración que queremos, ese nuevo aire creativo y demás necesidades existenciales de cada uno por separado, hasta de Mayath [creo que la de ella fue ser más amigable con otros perros…]

Y así arrancamos a investigar nuestro roadtrip con escampadas perfectas por el West Coast. Investigamos, miramos lugares, depas o casas para alquilar y omg… nos cayó el veinte de que no somos hijos de Rockefeller y ese viaje que teníamos en mente era un poco pasado en muchos temas, demasiado lejos, demasiado tiempo, demasiada plata, demasiado rollo. Así que, recalculando, como dice la chica de google maps.

Edmundo que le gusta decirnos ¿qué quieren? y nosotros pedimos, pero luego él nos muestra lo que NECESITAMOS y, bueno, ese man siempre tiene razón y lo demuestra, así que nos mostró la situación perfecta de hacer intercambio de casas con nuestro gran amigo y su familia de Austin. Y voilá.

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Igual, por detalles que no tienen importancia narrar, el viaje siempre estuvo como en la cuerda floja, por momentos me alcanzaba como a dar estrés mental porque las cosas se retrasaban o cambiaban o se modificaban de alguna forma y yo, aunque soy buena con los cambios, no soy tan buena con ellos justo en el momento del cambio ¿hace sentido?

¿Qué he aprendido hasta ahora? Soltar. Cuando tuve la certeza de que el viaje se hacía, fuera a West Coast, a Austin, a México o a Timbuktu, me relajé y permití que las cosas pasaran sin ejercer presión de ningún tipo. No tuvimos casi momentos de tensión entre Juanca y yo con un tema que si nos hubiéramos aferrado a alguna expectativa, sin duda habrían surgido.

Cuando estamos en un viaje así como el que nos hicimos, uno puede sentirse vulnerable de muchas maneras, desde tantas horas de manejar, dormir en hoteles de carretera con Mayath [nuestra perrita], comer en rest areas en la carretera, llegar por la noche muertos de cansancio a una nueva ciudad… Y ese ha sido uno de los temas que he estado entendiendo, acerca de la vulnerabilidad y lo que para algunos parece vulnerable, para otros puede parecer fuerte. Y es que el tiempo en la carretera lo pone a uno a pensar…

Las lágrimas, por ejemplo… ¿fortaleza o debilidad? seguro más personas responderían debilidad, pero yo creo que según como las portes. Si lloras con vergüenza te ves débil porque cuando no habitas tus emociones muestras debilidad, pero si a mí me mira a los ojos una persona mientras llora y mientras me dice su verdad desde su corazón… ¡boom! ¿qué más poderoso que eso? Mi nueva meta.

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Y muchas veces se podría pensar que delegarle al Universo, o Edmundo, nuestros deseos y recibir con amor lo que él nos pelotee de regreso, sería debilidad, no tomar las cosas por las manos, las que quieres, tal y como las quieres, pero cuando aprendemos a pedir y luego a disfrutar lo que nos corresponde experimentamos menos frustraciones y nos sentimos más en control de lo que podemos tener control, el resto, lo entregamos a eso más grande que nosotros, eso que no tiene explicación, pero siempre, siempre, se encarga de cualquier viaje: de aquí a la esquina o del viaje de tu vida.

Después de 3 noches 4 días llegamos a Austin, a una casa de sueño Texano, con una cabra al lado que con escucharla me hace sentir lejos de casa, justo lo que quería. Con un jardín espectacular en donde Mayath está feliz y Robles | Oaks que me persiguen a donde voy, solo que estos son de los que puedes escalar! No me la creo aún.

Mayath ha sido una reina, no puedo pedir una perrita mejor que ella, es muy buena.

Todo es perfecto, como tiene que ser, como corresponde, con los retos que tenemos que vivir, justo en el lugar, en el momento y cuando está supuesto a suceder.

Por eso no le reniego a Edmundo, porque Él siempre sabe.

Gracias Catherine, Lalo y Joaquin por compartir con nosotros la experiencia de intercambiar casas.

Annie.